Aunque el dado clásico de 6 lados está diseñado para ser completamente al azar y que al lanzarlo nuestra probabilidad de obtener el resultado que queremos es de 1 entre 6, con el paso del tiempo esta mecánica ha pasado de ser solo suerte a ser un motor fundamental en muchos juegos de mesa. Alterando probabilidades y de cierta forma «trucar el azar».
Desde los juegos de mesa clásicos hasta los modernos, los dados han marcado un transcurso en el desarrollo de los mismo. Funcionando en un inicio como indicadores de cuantos pasos puedo dar en un tablero o cual patrón necesito para obtener la victoria «sin contar como opción para decidir el jugador inicial». Sin embargo, hoy existen muchos juegos que implementan los dados de forma que la suerte pasa a un segundo plano, dándonos recursos u opciones a la hora de jugar.
No podemos hablar de juegos de dados sin mencionar a The red Cathedral y The white castle. Ambos juegos creados por Israel Cendrero, Sheila Santos en donde los dados no son para movernos, sino más bien para obtener recursos y/o activar acciones. El número que indica los dados si influye, pero dependiendo nuestra gestión en el juego podemos usar los números a nuestro favor y de no ser posible podemos pagar para obtener el resultado deseado.
Otros juegos en los que los dados tienen una mecánica muy importante son los juegos de rerolleo. Juegos de mesa en donde a pesar de que las acciones están decididas por el resultado de los dados, los jugadores pueden elegir que dados volver a lanzar y con cuales quedarnos. Limitando el azar y jugando con probabilidades, ejemplos de juegos de este estilo son King of Tokio Origins en donde el objetivo será eliminar a los monstruos rivales y ser el último en pie o Bang el juego de dados, en donde tendrán que descubrir los roles de los demás y dispararse en un tiroteo del lejano oeste.
Por último, si desean un poco más de azar y que se pueda jugar tanto con dados como con una aplicación, les recomendamos Un día en las carreras. Un divertido juego en donde hasta 9 personas apostarán en un hipódromo para ver quién sabe leer mejor las proyecciones y elige al caballo ganador. Un juego de mesa en el que todos juegan al mismo tiempo y que demorarse tomando una decisión podría significar una reducción en el premio.

